El 12 de junio de 1886, una parte de la colectividad catalana con residencia en Buenos Aires creó el «Centre Català», que con el tiempo aconteció  el Casal de Catalunya de Buenos Aires tal como lo conocemos a hoy.

Tal y como se indica en nuestro estatuto, el Casal de Catalunya de Buenos Aires;  es centro de cultura, con personería jurídica acordada el 19 de diciembre de 1901,  tiene las siguientes finalidades:

  1. a) Fomentar el espíritu de asociación y ayuda entre los catalanes, y contribuir a mantener vivo el sentimiento de catalanidad en la Argentina, dentro del más amplio espíritu democrático y con prescindencia de toda actividad política o religiosa.
  2. b) Estimular la cultura social e intelectual, el desarrollo de la educación en general entre sus asociados de acuerdo con las reglamentaciones en vigor.
  3. c) Estrechar los vínculos sociales, culturales y económicos de argentinos y catalanes, fomentando el conocimiento de la historia, la economía y el patrimonio cultural y artístico de la Argentina y de Catalunya. 
  4. d) Colaborar en la vida social argentina en todas sus manifestaciones culturales y de bien público.

Todos los catalanes que vivimos en Buenos Aires, sabemos que en el Barrio de San Telmo, tenemos un pedacito de nuestra tierra, y es donde podemos ir para estar cerca de conterráneos y mantener viva nuestra cultura y tradiciones, también es el lugar por el cual podemos  transmitir a nuestros hijos el verdadero amor por nuestra tierra, tal y como lo hicieron  nuestros padres y antecesores.

El Barrio

Hacia 1730, en lo que actualmente es el barrio de Montserrat, las fuentes documentan la existencia de una pequeña comunidad catalana en la colonia de Río de la Plata, formada por una docena de familias dedicadas a actividades agropecuarias. En 1750 el granjero catalán Joan Pere Serra iniciaba la construcción de un pequeño templo religioso que sería dedicado a la advocación de la Mare de Déu de Montserrat, patrona de Catalunya. 

               

A partir de 1770 —veinte años más tarde de la colocación de la primera piedra del templo y cuarenta después del primer testimonio de presencia catalana en el territorio— Montserrat experimentaría un alud de inmigración catalana que lo convertiría en un barrio con personalidad y administración propias y modificaría radicalmente su fisonomía inicial. Aquel templo —concluido en 1770 y reformado y ampliado en 1869— se convertiría en el núcleo de un barrio denominado Montserrat (situado en el suroeste de la trama histórica de la ciudad) que, entre 1750 y 1820, concentraría la inmigración catalana en Buenos Aires. Sería un barrio de comerciantes exportadores e importadores y de tenderos al por menor, exclusivamente catalán. Durante casi un siglo, miles de catalanes se establecerían en Montserrat que, en su plenitud, concentraría a unos 10.000 residentes (un 15% de la población de la ciudad). Y durante casi un siglo también, Montserrat sería la comunidad catalanoparlante más numerosa del continente sudamericano.

Las grandes elites porteñas de origen catalán, que ejercerían un destacado protagonismo en el mundo político y empresarial del siglo XIX argentino, conservarían una conciencia de origen. Entre 1880 y 1930 se produjo un segundo alud migratorio catalán en Argentina. Pero aquella segunda inmigración ya no tenía el referente Montserrat: los catalanes, tal como llegaban se dispersaban pero el empuje de la marca «Montserrat» quedaría alojado para siempre en la historia argentina. Es así que el emplazamiento de nuestro Casal a pocas cuadras del barrio no es azaroso sino que está ligado a la historia de los primeros catalanes que llegaron a estas tierras.

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