El Instituto Ramon Llull, entidad creada con la finalidad de promover en todo el mundo la lengua y la cultura catalanas, es el organismo oficial y público que, a través de los exámenes que organiza, certifica fuera de Catalunya los conocimientos de catalán, tanto a efectos académicos como laborales, de las personas que quieran inscribirse en esta convocatoria de evaluación. 

El Casal de Catalunya de Buenos Aires es sede oficial de la organización y coordinación de los exámenes de este instituto, y cuenta con profesores administradores y revisores de las pruebas, abalados para tal efecto.

 

La enseñanza del idioma puede ser en forma presencial o virtual y se divide en 5 niveles de aprendizaje, cada uno de ellos subdivididos en 3 módulos. Cada módulo tiene una duración de 16 horas repartidas generalmente en 8 clases de 2 horas cada una y se pueden cursar durante la mañana, la tarde, o en el turno vespertino. 

 

Niveles A1 y A2 (inicial y básico): Dirigidos a aquellos alumnos que no tienen conocimientos previos del idioma. Acreditan el dominio básico del uso de la lengua que permite enfrentarse a situaciones de comunicación de poca complejidad, propias de la vida cotidiana.

 

Nivel B1 (elemental): Acredita el dominio del uso de la lengua que permite comunicarse con efectividad y autonomía en situaciones sociales de comunicación propias de la vida cotidiana.

 

Nivel B2 (intermedio): Acredita el dominio del uso de la lengua que permite comunicarse con flexibilidad y corrección en situaciones de comunicación coloquiales o de formalidad mediana que no requieran un uso especializado de la lengua, propias de la vida cotidiana.

 

Nivel C1 (suficiencia): Acredita el dominio del uso de la lengua que permite comunicarse con seguridad, adecuación y corrección en situaciones de comunicación que requieren un cierto grado de formalidad.

Contacto

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Parlem-ne!  (Hablemos)

(Actividad a cargo de Laura Urteaga Serra)

“Parlem-ne” es una propuesta del Casal de Catalunya de Buenos Aires que llega para ofrecer un espacio de intercambio entre las culturas catalana y argentina a través de algo tan cotidiano como es la conversa.

Dos encuentros virtuales al mes, organizados y guiados, que giraran entorno a un mismo tema sobre el que charlar, debatir y compartir conocimientos y experiencias a través de la lengua catalana.

Las ciudades, la cocina, las tradiciones, las fiestas, las costumbres, los paisajes, la gente, la historia, las artes… son solamente algunos de los ejemplos sobre los que vamos a dialogar, haciendo un ida y vuelta entre países.

Esta actividad es apta para todos los niveles de catalán, pensada y diseñada para que cada participante pueda compartir desde su conocimiento previo, sea más o menos avanzado, y tendrá plazas limitadas para garantir su buen funcionamiento, convirtiéndose en un espacio esencial de escucha y práctica de la lengua catalana para todos aquellos que la están aprendiendo o la quieren volver a poner en marcha.

Desarrollaremos un tema a lo largo de dos sesiones de hora y media que se celebraran cada quince días.  La primera sesión estará orientada a presentar el vocabulario elegido, facilitando la conversación espontanea entre participantes y proponiendo una actividad para la segunda sesión en la que cada alumno tendrá un breve espacio para hablar sobre la actividad propuesta. La actividad cerrará con una devolución general, por parte de la docente sobre pronunciación y estructuras lingüísticas y comunicativas propias de la lengua catalana.

¡Los esperamos!

Para más información: auladecatala@casal.org.ar

La lengua catalana

 

Reproducimos a continuación fragmentos aislados de un artículo escrito por el insigne lingüista Joan Corominas para el Libro Blanco de Catalunya editado en Buenos Aires por un núcleo de intelectuales catalanes en 1956.

 Innegablemente, hay un grado de parentesco especial entre las tres lenguas romances de la península ibérica, -portugués, castellano y catalán-, pero hay que advertir que el castellano se aparta a menudo de las otras dos, mientras que el portugués y el catalán se parecen más: formas idénticas como “palla” (ortografía portuguesa “palha”), en contraste con el castellano “paja”, “fava” a diferencia de “haba”, “roda” frente a “rueda”, “meu” en vez de “mío”, no son resultado de coincidencias esporádicas, sino que se repiten en largas series de palabras para cada una de esas oposiciones fonéticas, y el parecido se acentúa aún más si tenemos presente que la “a” final tiene el mismo timbre apagado en ambos idiomas extremos (catalán y portugués), que ambos distinguen “ee” y “oo” abiertas y cerradas, en general en las mismas palabras, que la “v” es labiodental en la mayor parte o gran parte del territorio de ambas, que coinciden en dar a la “l” el mismo timbre espeso, etc., características, todas ellas, rechazadas por la lengua castellana.

 El catalán, a diferencia del castellano, tiene infinitivos y participios acentuados en su raiz (“vendre”, “pres”); por otra parte, el castellano conserva vivo un perfecto simple (“canté”) que el catalán sustituyó por la original y sencilla combinación de “vaig” con el infinitivo, que no tiene precedente en las demás lenguas romances. En sintaxis, las diferencias más destacadas resultan de la circunstancia de que el catalán ha conservado los adverbios-pronombres “en” y “hi” (correspondientes a los franceses “en” e “y”), cuya falta en castellano obliga a ese idioma a recurrir a expedientes complicados, ambiguos y poco manejables.

 A veces, el catalán recuerda al francés o al italiano, de lo cual encontramos ejemplos en palabras tan importantes como “sortir” o “mai”, iguales respectivamente en francés y en italiano. Sin embargo, no debe exagerarse la importancia de estos detalles, que aun siendo abundantes, sólo ilustran un principio comparable al de las semejanzas físicas entre parientes, a veces muy notables entre parientes bastante lejanos, aunque muy a menudo no vayan acompañadas de semejanzas profundas y verdaderas.

 Hay, sí, una semejanza mucho más profunda entre el catalán y la lengua de Oc, u occitana, la lengua popular del Sur de Francia. No puede negarse que esta proximidad de formas fue siempre y es aún mucho más importante que la existente entre el catalán y el castellano.

 Mas eso no debe entenderse en el sentido de que las dos lenguas hayan sido jamás idénticas ni hayan formado una unidad real y perfecta. La originalidad del catalán se afirma desde los primeros momentos, y hay que tener en cuenta que todavía era mayor en la lengua hablada que en la escrita.

 Comparándola con la lengua de Oc, el catalán desconoce el sonido característico de la “u” francesa; por otra parte, tiene esdrújulas, tipo de acentuación no admitida más allá de los Pirineos; el catalán puede colocar los pronombres átonos después del verbo, posibilidad que el occitano no admite: “per me donar” (occitano) = “per donar-me” (catalán).

 

Para más información: auladecatala@casal.org.ar

Chacabuco 863, C1069AAR CABA, Argentina